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martes, 20 de enero de 2009

¿Tienes una historia digna de contar?

Inauguramos un nuevo espacio, donde podrán participar contándonos todas sus historias: ese primer amor, beso u otros, la salida del closet, el desamor, una infidelidad, la familia, la propiedad privada, el trabajo y todas esas vivencias que creas son dignas de ser contadas. Pues aquí serán escuchadas… o bien leídas.

Además, junto a tu historia, puedes participar en el casting para ser parte del elenco del documental 2.0 “La dama en la ventana” (próximamente más info sobre está versión).

Bien, animarse y a enviar sus relatos (ojala con un máximo de 2 planas). Y bueno, no olvidar: nombre, fono o celular y un email de contacto.

martes, 21 de octubre de 2008

PHOTOGRAPHER IN FOCUS





Como una muralla tosca, áspera y enorme, interrumpió entre nosotras el peor de los mal paridos errores del lenguaje.
Las palabras mal fluidas, las *socorredoras* frases cliché, sacadas de alguna novela de las que dan a medio día, tan estudiadas y sobreactuadas como las risitas, que forzosamente empujamos de nosotras, durante esas lagunas de silencio que nos parecen tan incomodas,..
Entonces desee arrancar de un mordisco tu sonrisa mal fingida, y acabar con el nerviosismo que me inspiraba.
Fue imposible evitar el que haces tu, que te trae por acá, como quieres las fotos, para cuando y todo el bla bla al que no puse mucha atención.
Fue ese día, cuando te tuve por primera vez desnuda, torpe e indefensa, sintiéndote violada en cada click, rígida, desconfiada y cuidadosa.

Y como un hábito vicioso, regresabas todas las semanas, un poco más llana y serena, deshojando tu pudor en mi estudio, que al pasar de los días, se llenaba de tus fotos.
Así me perdí, robando paisajes anatómicos, contando los pliegues de su cuerpo tan ausentes de carne, que se dejaban mostrar a la generosidad de su vergüenza, ella siempre tan vulnerable a la luz del flash, y yo concentradísima, capturando algún impredecible gesto espontáneo que escapara a su timidez en movimiento.

Entonces ..Imagina que toco aquí, imagina que te beso allá.
Yo apretaba incesablemente el botón de la cámara robando todo dejo de deseo que resbalara ella en su plenitud, en su pelo, en sus manos, de sus piernas desperdigadas en la cama confundiendo entre las sabanas su blancura, como una ensalada de género y piel.
Entonces fuiste mía mil veces, y no necesite tocarte
Entonces te entregaste como nunca, y despertaste con la conciencia calma, y la piel libre de manoseos y preámbulos carnales innecesarios.Por que en el refugio ese que llamas oscuridad, sobre las tablas de nuestro secreto escenario sexual, jugamos sin manos, ni lenguas, ni palabras, en un vaivén de caricias violentas, inexplícitas e indefiniblemente llenas de ternura.


- Gabriela Espejo. Primer Lugar Concurso de Cuentos

miércoles, 25 de junio de 2008

lunes, 23 de junio de 2008

CONCURSO

Camión, chinita, trola, dyke, machorras, autito, webiá, Leslie, ahombrada, colega, hueca, fleta, marimacho, Juana 3 cocos, bitches, prima, volvo, crepes, glam, maricona, bollera, tortillera, lela… lesbiana.
Algunas 24 formas de nombrar, de manera tierna o desgraciada, a una mujer que ama a otra. Lo cierto es que independiente de la forma… siempre hay una historia.

Se inicia CONCURSO de cuentos cortos, historias breves, vivencias trascendentales, estímulos innegables. Quedan todas cordialmente invitadas a participar. Envíennos sus grandes historias por mail a
ladamaenlaventana@gmail.com con asunto “concurso”. Podrán aparecer como entrevistadas dando su opinión y la historia estará como material adicional del DVD.

PD: una plana para la historia. Sea breve, y si quiere directa y al grano. Creemos en la libertad de expresión.

martes, 27 de mayo de 2008

Maternidad

La Clau me recomendó “Kenia y su familia”. Lo veo y me deja una sensación que no puedo describir.
En lo personal me gustaría ser madre; vivir el proceso del embarazo. Sentir ese vínculo eterno.
La cámara permite ser espectador de una bonita relación entre dos chicas españolas que deciden compartir sus vidas con un hijo, en este caso una hija… Kenia. Y de cómo esta niña recibe tanta o más atención y cariño que cualquier niño en una relación heterosexual.

La maternidad se vincula al matrimonio, la heterosexualidad y al parentesco. A su vez, las lesbianas son caracterizadas como seres no procreativos, por lo que el tema de la maternidad lésbica se presenta de manera desconcertante para muchas”, dice la teórica mexicana, Sara Espinoza.

En Chile el matrimonio entre parejas del mismo sexo es casi inconcebible: más lo es el tema de incluir a los niños. Por tanto la maternidad es simplemente negada a las mujeres que deciden compartir sus vidas con otras mujeres.
Pretendemos escuchar lo que piensan las mujeres de nuestro país que con valentía han decidido dejarse llevar por el corazón.
A lo mejor no todas ellas quieren ser madres, a lo mejor no todas quieren embarazarse. Quizás ni siquiera conciben el matrimonio… y la idea no les parece necesaria para sentirse plenas, porque aman y ya con eso, por ahora al menos, es suficiente.

Vamos a ver qué nos cuentan…
- Caro

domingo, 25 de mayo de 2008

A tratar...

La Dama en la Ventana pretende mostrar la visión de nuestras entrevistadas sobre la concepción personal, el reconocimiento, la maternidad, la salida del closet, la visibilidad, el estereotipo, el amor, el sexo, la fidelidad y la situación amorosa actual. Opiniones diversas de cómo viven su sexualidad dejándonos una conclusión clara sobre el tema en cuestión.

Nos adentramos en sus historias para dar un testimonio sobre la percepción social que existe sobre el lesbianismo en Chile, dejándonos un espacio en cotidianidad de sus días para mostrar que dentro de todo ríen y llorar por amor.

"Así cuando yo mía te llamo
no pretendo que juzguen que eres mía
sino sólo que yo ser tuya quiero"

domingo, 11 de mayo de 2008

La dama en la ventana

Sonaba esa canción en la radio y ella miraba el amanecer. Observaba la calle expectante pero Santiago no despertaba aún. Quedaban sólo tres opciones en el tendedero: usar el teléfono, mirar televisión o simplemente recordar. Ante sus ojos ella no era ni obvia ni cómoda así que obviamente optaría por ponerse a recordar.
Fue hace tanto tiempo atrás que su recuerdo era como una fotografía. Fue un verano, la temperatura era la adecuada y la locación fue casi idílica. Los viajes al campo solían ser tediosos, predecibles y aburridos hasta que vio sus pies descalzos sobre el pasto, la miro y solo se sintió observada, inmediatamente un cosquilleo invadió sus manos quizás eran las ganas locas de poder darle un abrazo, se saludaron irónicamente con un beso en la mejilla y sonriendo le dijo, ¿cuál es tu nombre?

Y así el tiempo pasaba y ante ella la ciudad comenzaba a funcionar. Tantas veces la miró entrando por esa calle pero sólo puede recordar la última vez que la vio irse, el idílico paisaje fue remplazado por la ciudad, la juventud por años, los días por historias y la amistad por amor.
Pasó el tiempo, una tarde quedaron de juntarse en un parque, ella acostumbraba llegar temprano así que se sentó en una banca a fumar algo, recordó haber escuchado la frase: sin sacrificio no hay victoria de alguna película barata de la tienda de videos, mientras observaba unos niños que jugaban en el parque, inmediatamente posó las manos en su abdomen y haciendo una mueca miró hacia el cielo…

Y sí, los días corren y una mujer siempre es una mujer. El problema frontal y directo es que ama a otra mujer y se encierra en una realidad paralela, una verdad oculta, un mundo lleno de conflictos y expectativas, una realidad que sólo se puede olvidar al verse la una a la otra, y el parque es el escenario…
Debo contarte algo… la desesperación la invadió, tomó sus manos y sin importarle nada la beso y la abrazó… sus padres lo saben y harán de todo para terminar con esta “aberración”, ¿pero es que a caso puede coartarse el amor? ¿Es posible en alguna medida juzgar la forma de amar?

Y Ella aquí, mirando el atardecer. Recordar a veces es crudo, pensó mientras una lágrima caía entre la ranura de sus labios, pero que en su sutil cosquilleo volvió a hacerla reír. Mirando el profundo esplendor del morir de la tarde llegaron recuerdos perdidos en la estación del tren…
La memoria se comportó de manera tácita e irrefutable. Ella se perdía apoyada en el barandal del tren mientras sus ojos y mente divagaban en la perfecta silueta, entre las sombras y el contorno del desnudo torso de su amada, o al menos eso comunicaba la coqueta y perdida sonrisa que esbozaba. De pronto se percató de que no se encontraba sola, a pesar de que el vagón estaba lleno solo sentía una presencia, su mirada cómplice la envolvía, era como hablar el mismo idioma sólo que no era necesaria palabra algún. Una chica de ojos cálidos dirigía su vista de forma directa, de alguna manera logró colarse en su pecaminosa imaginación y al detenerse el tren huyó despavorida ya que amar a una mujer significaba amar a una mujer y sólo se miraron por última vez en el relampagueante y ruidoso chirrido del tren subterráneo. Optó por olvidar, optó por amar aunque sanamente su ego susurraba palabras de aliento las que sólo se callarían al tener entre sus brazos a la mujer de su vida…

La noche es lúgubre, los recuerdos se agotan y sólo invadían su cabeza las incontables historias de bar. Compartieron tanto que en sí, la memoria es desgarradora; las noches de copas, los recuerdos a medias, la pasión, la risa, la libertad que la oscuridad propina es abrumadora. Aún le duelen los pies de tanto que bailó, aún molestan las mejillas de tanto gritar, aún arde el corazón de tanto amar. Y por un segundo esa noche decidió dejar de lado los recuerdos, pidió al horizonte llevarlos lejos y llamó al olvido para tratar de volver a ser feliz y fue en ese momento que volvió a mirar a Santiago. Lo vio vivo, en pleno apogeo nocturno y a pesar que sus calles rebosantes del jolgorio se mostraban llenas… sólo podía mirar a una sola persona. Es ella, pensó mientras su pálpito no le permitía expresar palabra alguna, corrió a la entrada, esa misma que hace algunas horas era la salida. Mientras corría solo pedía jamás olvidar y aquí juntas nuevamente se miraron por un segundo, un eterno y pausado segundo e irónicamente se saludaron con un beso en la mejilla y sonriendo ella le dijo “¿cuál es tu nombre?” A lo que sólo pudo contestarle, “el que tú quieras mi amor”.
- Seba (texto original)